01 noviembre 2012

El portátil de los cinco tornillos

Hace tiempo que no escribo nada en el blog, debido, sobre todo a cuestiones personales que no vienen a cuento (a ver si pensáis que os voy a contar todas mis intimidades, insensatos) y esta mañana, llevado por un poderoso sentimiento paternal, he organizado una en casa de las mías, de ésas de poner patas arriba medio estudio. Y ha sido una experiencia tan interesante que me he dicho "esto lo tengo que poner en el Desván, para la posteridad, mayormente".

El tema ha venido porque mi hijo, gran sabio él, con sus 16 años, y ese grupo de "amigos tecnológicos" que todo lo saben, quería abrir su portátil, que no tiene más que año y medio, para ponerle pasta térmica, porque, también según él, se calienta demasiado.

Llevo diciéndole que no más de un mes. Haciéndome el remolón, tratando de escaquearme de perpetrar tamaña bestialidad a ese pedazo de máquina que tiene (que ya lo querría yo para mí) porque es mucha la experiencia ya, a lo largo de los años, montando y desmontando ordenadores, y sé que los portátiles, por mucho que entiendas, NO SE TOCAN!!.

Vamos, que yo no abro un portátil, que son inventos del maligno, diseñados por mentes paranoicas donde partir un cable o una "faja" de datos es facilísimo, y dificilísimo luego encontrar un repuesto.

También llevo tiempo diciéndole que no es extraño que se caliente si juega con los amigos a un juego en 3D en altísima resolución, mientras chatea con 19 o 20 compañeros por los auriculares y mantiene otra conversación (¿?) por vídeo-conferencia con una amiga.

De todas maneras, como buen padre que soy, puse a prueba el portátil. La temperatura de la gráfica mientras trabaja normalmente, con varios programas abiertos y alguna vídeo-conferencia oscila entre los 55 y los 60 grados. Una temperatura correcta.
Pero claro, después de una hora jugando a pantalla completa, a resolución máxima, escuchando música y chateando, el bicho se queja con temperaturas de 95 grados en la gráfica. Bajándole la resolución al juego no pasa de 80 u 85, que es normal.

Le dije a mi hijo que al portátil no le pasa nada, que procure jugar a menor resolución y pensé que se le había pasado la furia.

Pero no. Esta mañana me vino contando que él tiene un amigo que dice que eso de la temperatura es de que le falta pasta térmica en el micro, y que él ha abierto el suyo y que es fácil y que...
En definitiva, que quería abrir su portátil. Así que, entre la espada y la pared, viéndome en la obligación pedagógica de enseñar a mi hijo los misterios de la vida, de no coartar su iniciativa y curiosidad y, aprovechando que ha caído en mis manos un portátil averiado, le he dicho eso de "anda, ven pa'cá que le vas a cambiar la pasta térmica a un portátil y luego, si quieres. abrimos el tuyo"

Le he dado los destornilladores, la pasta térmica y le he ido guiando.

Después de más de 3 horas de sudores, dedos magullados, mucho plástico y muchas conexiones oscuras y perdidas, y viendo el resultado obtenido (no funciona la pantalla, la tapa no cierra bien y nos han sobrado cinco tornillos que aún no tenemos muy claro dónde iban) me ha dicho eso de "que digo yo, papá, que mejor dejamos el mío como está y juego con la resolución un poco más baja y ya está, ¿no?".

Pues eso, que no hay nada como la experiencia y un padre un poquito cabrón para reconducir tendencias "tecnológicamente peligrosas y aberrantes".

Si queréis haceros una idea de lo que hemos hecho esta mañana, esta página lo explica perfectamente.

Y recordad, insensatos: si se os avería un portátil, recurrid siempre al servicio técnico. Para eso está.

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