23 abril 2012

Momo

Antes de nada, felicidades a todos los Jorges.

Hoy, 23 de Abril, San Jorge, es un día interesante. Hoy celebramos el Día Internacional del libro, además de algunas fiestas locales, aquí, en España. Sin ir mas lejos, ayer quemamos un dragón en Cáceres, en honor a la leyenda de San Jorge, y hoy es fiesta local, por ser el patrón de esta hermosa ciudad. También lo es de Alcoy, en Alicante, donde se están celebrando en estos días las fiestas de Moros y Cristianos. También es el patrón de Aragón y Cataluña. Pero bueno, de todo eso podéis encontrar una amplia bibliografía en Internet.

Vamos con el día internacional del libro. Se eligió el 23 de Abril por la UNESCO por la coincidencia en la fecha de la muerte (salvando las distancias entre los calendarios Juliano y Gregoriano) de dos grandes genios de la literatura universal: Miguel de Cervantes y William Shakespeare.

En este día, en Cataluña y en el resto de España se ha extendido, desde hace unos años, la costumbre de regalar una rosa y un libro. Bueno, pues aquí va la rosa y el libro...



A todos os regalo una pequeña joya en forma de cuento, no tan para niños: Momo, de Michael Ende.

Aunque publicada en 1973, este maravilloso cuento nos viene como anillo al dedo hoy en día, donde el consumismo nos asfixia, nos condiciona de tal forma que somos incapaces de apreciar cómo los hombres grises, de forma callada y artera, nos roban nuestras flores del tiempo.

Tiempo. No me considero especialmente esclavo del consumismo. Es más, soy de ésos a los que les cuesta deshacerse de las cosas que llevan conmigo años. Sin embargo, sí me agobia el tiempo, o más bien la falta de él.
Mi tiempo. Ése que parece que se me escapa entre los dedos. No soy dueño de mi tiempo, y me gustaría recuperarlo. El trabajo, las obligaciones, los problemas... Todos esas cosas que hacen que al final del día, cuando te derrumbas en un sofá, te sientas insatisfecho, casi deprimido, por la agobiante premura con la que se ha ido el día, casi sin poder dedicarle un rato a la reflexión, a los tuyos, a los pequeños detalles, a los amigos, a leer, a escribir un poco más, a cabrearte un poco menos... Qué voy a contaros que vosotros no sepáis. Esa sensación se produce cuando, inconscientemente, no somos capaces de vivir el momento, cuando estamos pensando en otras cosas, en lugar de disfrutar de lo que estamos haciendo.

Soy de los que piensa que el tiempo es un don que nos ha sido dado y que sólo apreciamos cuando ya no nos queda demasiado. Hay que empezar a hacerlo antes de que sea tarde. Un hombre sabio me dijo hace poco: "un día vas a levantar los ojos y te vas a dar cuenta de todas aquellas cosas que te has perdido y que no podrás recuperar". Vaya con el hombre sabio. También hay sabios cabrones, aunque lleven toda la razón.

Y en eso andamos, tratando de apreciar los momentos, exprimir las experiencias y no dejar escapar ni un pétalo de esas flores que nos regalaron. Sin obsesionarse. Tomándonos nuestro tiempo. Y disfrutándolo. Como debe ser.

Y por eso os regalo Momo. Momo, esa pequeña niña con el pelo alborotado, nos enseña a saber escuchar. A recuperar el gusto por una buena conversación, por estar con los amigos, por prestarles ese apoyo y ese ratito de atención que todos necesitamos. Beppo Barrendero, los beneficios para el alma del trabajo bien hecho. Lentamente, con método y dedicación. Cada barrida es importante. Gigi Cicerone, el maravilloso poder de crear y contar historias, de ilusionar a los niños, de hacer soñar. Casiopea... Bueno, Casiopea es Casiopea, ese hada madrina que todos necesitamos.

Momo es una maravillosa alegoría de los tiempos modernos, que ha perdurado a lo largo de estos años, para seguir enseñándonos que podemos consentir muchas cosas, pero nunca que nos roben nuestras flores del tiempo.


(El Libro y el abanico son de 1946. El libro, de ediciones Aguilar, conocidos como "los crisolines", por el pequeño tamaño, "El divino impaciente", de José María Pemán. El abanico es de hueso. Un lujo. La Rosa tiene 19 años. Fue un regalo que le hice a la que hoy es mi mujer. Y la pipa es una Mastro de Paja de hace 10 años. Un regalo de ella. Eran... otros tiempos)


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