20 abril 2012

El graffiti de los 200 millones de dólares

Me obsesiona el tema de la suerte, el destino, la buena fortuna o como queráis llamarlo. Es algo que me ha intrigado siempre. ¿Somos el resultado de nuestras decisiones, o nuestro destino está predeterminado y hagamos lo que hagamos acabaremos como tengamos que acabar?.

Je, sin llegar a profundizar en un terreno tan filosófico como resbaladizo, es bien cierto que nuestro destino, al menos a corto plazo, depende en gran medida de las decisiones que tomamos. Y ahí es donde influye esa suerte que parece que algunos se les niega y a otros, los afortunados, se les concede.

Como le ha sucedido a David Choe, un grafitero que se convirtió, el pasado 1 de febrero  en uno de los 5 artistas más ricos del mundo.
En el 2005, Sean Parker, presidente por aquel entonces de Facebook, se puso en contacto con este artista de origen coreano para que decorara las paredes de las recién estrenadas oficinas de Palo Alto. Y así lo hizo. Al finalizar el trabajo, alguien le preguntó: ¿Quieres cobrar el trabajo en un cheque o prefieres obtener algunas acciones en bolsa de nuestra compañía?

No sé que hada madrina o musa inspiró a Choe a aceptar como pago un 0,02% de las acciones de una compañía que era entonces una total desconocida, en lugar de un buen dinero en mano, pero esa fue su decisión.

Y, cuando el 1 de Febrero de 2012 Facebook comenzó acotizar en bolsa, ese pequeño porcentaje hizo que su trabajo se convirtiera en el Graffiti más caro del mundo, con un valor aproximado de unos 200 millones de dólares.

¿Afortunado? Pues sí, sin duda. Y muy, muy rico, gracias a esa decisión que tomó en el 2005 y que le ha cambiado la vida hoy. Cosas del Destino. O de la Suerte, vete tú a saber...

Para que la próxima vez que os ofrezcan cobrar en acciones, os lo penséis un poco mejor, insensatos...

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