24 diciembre 2011

Tal día como hoy...

La verdad es que tenía escrito un discursito de más de tres páginas sobre el tema, pero ya me conocéis, soy poco dado a hablar de mis sentimientos.

Empezaba con "Tal día como hoy hizo un año", una frase hecha, pero que adquiere en estas fechas un significado muy especial.

Luego hablaba de cirujanos, enfermeras, auxiliares, médicos de familia, enfermeros de centros de salud y administrativos. Hablaba del miedo, de la desesperación, del dolor y de la esperanza, y de un cartel que hay en la consulta de mi enfermero favorito. Toda una declaración de principios resumidas en unas escasas seis frases, que de tanto verlo he olvidado, y que acaban diciendo algo así como "si no podéis curar, consolad".

Hablaba también de una persona con la que me encontré ayer a la que, después de muchos años, las cosas no le van tan bien. Una mirada amable y confiada que hemos encontrado muchas veces en el Servicio de Urgencias. Los dichosos recortes.

Todo lo que he escrito se resume en un Felices, muy Felices Fiestas a todos los equipos médicos y administrativos que están ahí, a pie de cañón, para que podamos decir esa frase hecha. Sería injusto que dijera nombres, aunque sé que también es injusto que no los diga. Felices fiestas y, sobre todo, muchas gracias.

Lo que sí voy a decir es una cosa: los que trabajamos en Sanidad, desde los facultativos hasta el personal administrativo y de gestión, tenemos la enorme responsabilidad de hacer las cosas bien, lo mejor posible, sin excusas. Por eso, entre esos tipos que pretenden hacer de este trabajo uno cualquiera de ocho horas al día, aquellos que van al trabajo, no a trabajar, aquellos que consideran al usuario que entra por la puerta un incordio, y los que se creen que pueden jugar con el dinero ajeno, entre esos tipos y yo, decía, hay algo personal. 

He tenido la enorme suerte de que mi trabajo me ha dado una visión de conjunto sobre la Sanidad española, sin duda una de las mejores del mundo. Y dentro de este oficio, no hay trabajo pequeño. Por eso, al viento le digo, que los que tienen la responsabilidad de gestionarla, también tienen el deber de hacerlo bien, porque detrás de cada una de las decisiones que se toman hay gente que sufre. Al viento le digo que cuando hablamos de sanidad, la política sobra.

Porque tal día como hoy hizo un año. Y estamos aquí para decirlo, gracias a unos funcionarios de mierda, como se nos llama últimamente. Otros, por desgracia no lo han conseguido. Aunque me extrañaría que el funcionario malhalado que metió el bisturí, o el que curó las heridas, o el que le atendió en la cama, o el que tramitó todos sus papeles, no hicieran todo lo posible. A veces no se puede luchar contra la naturaleza.

A todos ellos, muchas gracias.

Porque, no sé si lo he dicho ya, tal día como hoy hizo un año.
Y sería injusto que no lo recordara.

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