02 octubre 2011

Nuestros políticos: esos tiernos...

Si leéis la prensa de hoy, cosa poco recomendable para la salud mental, comienza a apreciarse un incremento en la indignación del pueblo llano frente a sus políticos. En los Estados Juntitos han detenido a 700 personas por tratar de parar el tráfico en el puente de Brooklyn. Iban de camino y Wall Street y... bueno, como que aprovecharon el paseo.

Y, por lo visto, en la vieja Europa, los ciudadanos han decidido castigar a sus respectivos gobiernos. Si el partido dominante es de derechas, se vota a la izquierda. Si es de izquierdas, se vota a la derecha. Y si son verdes, se reciclan...

Lo mismo da. Son todos iguales. El otro día casi me pegan hablando de la médico del SAMUR que consiguió resucitar al bebé muerto que ella misma había extraído del cuerpo de su madre, asesinada por un loco en una iglesia. Se me ocurrió comentar que ojalá y no fuera una contratada o estuviera en urgencias como interina, o en cualquier tipo de contratación precaria, porque lo más seguro era que, con los recortes, acabara en la calle. Ante la indignación de los que me escuchaban, tuve que recordarles que cuando llegan los recortes, todos somos un número. No importa lo que hayamos hecho o la valía en nuestro trabajo. Seguro que si sus señorías, encargadas del dinero público, prescindieran de uno o dos asesores o altos cargos, se podrían pagar a dos o tres de estos ángeles de la guarda, que salvan vidas.

Pero no, así está la cosa. Como las vidas que podrían salvar los becarios y contratados del Centro de Investigación Príncipe Felipe de Valencia, que se tienen que ir a la calle. Algunos de ellos, como la investigadora de la noticia, con prometedoras carreras truncadas. Trabajaba para intentar curar el linfoma.

Pero ahora ya no hay dinero en Valencia. Es que los trajes cuestan mucho, últimamente...

Indignante.

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