13 julio 2010

Señor Reverte

Señor Reverte. Ya hemos hablado de él en el Desván.

Lo de "señor" es una broma que suelo gastar y que viene muy a cuento.

- Hola "Don" José
- Perdona. "Señor" García, si no te importa. Que "dones" hay últimamente muchos y "señores" vamos quedando pocos...

Pues eso. Señor Reverte, no Don Arturo. Los que me conocen saben que es uno de mis escritores preferidos. Y me gustas más sus artículos que sus novelas. Es un tío que levanta pasiones. Tiene tantos fervientes admiradores como feroces detractores. Pero considero que es una de esas personas que se ha ganado el derecho a decir lo que le venga en gana, y como le venga en gana. Curtido en mil batallas, tanto las de verdad (esas en las que se muere de un tiro perdido) como las literarias, suele dar un punto de vista bastante acertado de cómo anda este puñetero país. Y comparto muchas de las ideas que tiene la valentía de exponer, casi espetar, aun a sabiendas de los enemigos que esa forma de escribir le granjea. Me reí una "jartá" con su artículo sobre el cuento de Caperucita Roja y el lobo machista, y no me he reído tanto con el último que ha publicado en Patente de Corso y que os sugiero que leáis, insensatos.

Se llama Idiomas, exilios y cócteles Molotov.

Y ahí queda eso...

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