09 junio 2007

La culpa del calentamiento global del planeta la tienen las mujeres

Así de simple. Y aunque suene machista.

Lo comentaba el otro día con un compañero mientras tomaba café. Ya está haciendo mucho calor, estamos entrando en verano.
Pero mi tierra, Extremadura, es conocida precisamente por sus temperaturas extremas: en un par de días pasamos de un frío tremendo al calor más sofocante. Y por mucho que los señores meteorólogos quieran explicar este brusco cambio con isobaras, bajas presiones, anticiclones y demás mandangas, hay una única razón que produce este cambio brutal del tiempo: las mujeres.

Y es fácil de observar. En cuanto se levantan un poco las nubes y sale un día de Mayo caluroso, todas las féminas, como si se pusieran de acuerdo, entran a la vez en lo que yo denomino "la temporada de la caída de la rebeca". Se quitan las prendas de invierno y comienzan a vestir tops, blusas "barrigueras", minifaldas y a lucir "piercings" allá donde se suponía que nunca habían existido.

Pobrecitas, claro. Es justificable. Tienen calor.

Pero es que sus calores, al mostrarnos generosamente su anatomía, se convierten en nuestros sofocos (pero qué malitos nos ponemos, madre...). Y claro, entre calores y sofocos, de una temperatura media de 12º, saltamos en poco menos de dos días a los 30º.

Y como hace más calor, pues ellas, eso, menos prendas, y vuelta a empezar hasta alcanzar la temperatura de crucero de verano: unos 40º (unos 52º de cintura para abajo en mi caso, debo confesar). Y no vamos a entrar a hablar de tangas, piscinas, playas, top-less, bikinis, etc. etc.

Luego, a finales de Septiembre, primeros de Octubre, en cuanto soplan las primeras brisas fresquitas, ellas sienten frío, que los ombligos al aire son muy sensibles, y comienzan de nuevo a echarse que si una blusa, que si una rebeca... Nosotros nos calmamos un poco y la temperatura ambiente desciende, haciendo la naturaleza el resto hasta entrar en el invierno.

Así que no me extraña que en los institutos de Zaragoza llamen al decoro en el vestir. Están muy preocupados por lo que se avecina. Yo, humildemente, me uno a la súplica y ruego a las féminas que, por favor, renuncien a determinadas prendas. Y lo hago no porque no me gusten, sino precisamente por todo lo contrario.

Sólo pido que tengan piedad, que para nosotros comienza la época más dura del año: la época del calentamiento global.

Gracias...

Nota: Por cierto... Las vegas no estaba inicialmente en un desierto, lo que pasa que un día hizo un poco más de calor de lo normal y claro... éste fue el resultado.

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