15 junio 2007

El primer café de la mañana

Solemos tomar café todas las mañanas en el mismo sitio, un pequeño bar al lado del trabajo. Es una sana costumbre que se repite todos los días, casi como una terapia para poder comenzar la mañana. Llegas al despacho, a los diez minutos tienes ya un cabreo de padre y muy señor mío y a las 8:30 aproximadamente Andrés y yo nos vamos, con los papeles y el trabajo en la cabeza, a tomar un rápido café mañanero.

Y durante esos breves 5 ó 10 minutos que nos "escapamos", ocurren muchas cosas. Cada día es diferente. La conversación puede girar en torno al trabajo, la situación política del país, el último partido del Madrid, el culebrón de Alonso y Hamilton o, incluso, cualquier cuestión metafísica y, sobre todo, sexual. Y para muestra un botón. Esto fue lo que pasó ayer:

- Que no, Andrés, que no. Que eso no es un switch en malas condiciones. Tenemos algún equipo con una tarjeta que está "jodía" y está provocando problemas en la red.
- Pues como sea un tarjeta, vamos de cojones, tío. A ver cómo averiguamos cuál es...

Pepe, el camarero, confidente, amigo y filósofo ocasional, nos pone el café sin preguntar. Es mucho tiempo ya y conoce los gustos de todos. Pedro, de Retribuciones, está de pie, apoyado en la barra, echando un vistazo a los titulares del periódico.

- Hola Pedro... Pues tío, habrá que hacer lo posible por identificarla. Llevamos ya dos paradas de la aplicación en menos de media hora...

Y entonces me dí cuenta. Un breve instante, pero me dí cuenta. Fue un destello en los ojos de Pedro, mientras pasaba la hoja del periódico. Bueno, eso y una extraña mueca de felicidad contenida en su cara.

- Pedro... Tú has "follao"!!!
- Qué... Qué dices tío.. no.. - balbuceó Pedro mientras comenzaba a ponerse del color de las cerezas del Jerte.
- Pedro, tú has "follao", tío. No lo niegues. Sí tío, lo has hecho!!! Se te nota a kilómetros!!! Pepe!! Mira el tío éste. Esta noche le ha tocado!!
- No tío... Joder!!! Dejadme en paz, coño!!

Pepe se acerca con varias tazas en la mano recién salidas del lavavajillas, mira a Pedro con ojo clínico y sonríe. Se vuelve, nos mira y hace un gesto afirmativo con la cabeza.
Y yo, que soy discreto como nadie, me doy la vuelta y le grito al (poco) personal que estaba en ese momento en la cafetería:

- Señores, tomen lo que quieran !! Hoy paga Pedro, que ha follado!!!

Risas, carcajadas, un gruñido de desaprobación de la chica del fondo de la barra (que no sé quién es, pero está bien buena) y algunos tímidos aplausos.

- Cabrones, que sois todos una panda de cabrones...
- Bueeeeno, tío, no te enfades. Si tú sabes que no es más que envidia malsana. Luego te vemos que tenemos que arreglar algo y nos das los detalles.
- Sí hombre, los detalles te los va a dar tu madre...
- Hasta luego, Pepe. Estos cafés los paga Pedro...
- Pero, pero... seréis cabrones!!!

Y así comenzó la mañana de ayer, entre paquetes de red perdidos, aplicaciones informáticas que no funcionan y envidiados, por escasos, polvos cuarentones.
Por cierto, no conseguimos que Pedro nos diera detalles.

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